Camarón, la leyenda del cantaor que revolucionó el flamenco

jul 3, 2012

Era el 2 de julio de 1992 cuando en el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol de Badalona fallecía José Monge Cruz, más conocido para la historia del flamenco como Camarón, aquel que supo popularizar un arte de tal manera que su voz sigue viva dos décadas después. En Corral de la Morería analizamos por qué Camarón es uno de los principales artistas españoles de la historia, el que supo trascender más allá del flamenco.

Camarón. Foto: Pepe Lamarca.

¿Qué hace de Camarón un artista único e irrepetible?
Son muchos los factores que hacen del artista cañaílla uno de los principales artistas de la historia del cante flamenco, aún cuando no llegó a cumplir los 42 años de edad.

Renovación con sabiduría. La historia ya la conocemos, cuando Camarón llega a Madrid se encuentra con Paco de Lucía, ya habían tenido algún encuentro esporádico anterior, pero la capital española fue el lugar decisivo. El destino del tiempo quiso que dos artistas inigualables cruzaran sus caminos, comenzó una pareja artística que dificilmente se repetirá en el futuro. Sorprenden porque entre Camarón y Paco de Lucía se interpreta el cante flamenco y su correspondiente acompañamiento a la guitarra al mayor nivel de afinación y compás que se ha conocido en la historia. Entre 1969 y 1977 nueve discos, uno por año, grabados por Phillips a la antígua usanza. Grabaciones rápidas, dirigidas por Antonio Sánchez, padre de Paco. Graban de todo y todo bien registrado. Si Jose cuando era solamente un niño era capaz de cantar y acompañarse una soleá magistral en la Venta Vargas de La Isla, al llegar a la mayoría de edad junto a la guitarra de Paco registraría momentos para la eternidad. Y atención, que en esta etapa de cantes clásicos no tardaron mucho en aparecer inventos interesantes. Fue en 1972 cuando surgió un cante nuevo, la canastera a partir del onubense fandango, primera señal de aviso. Camarón no llegaba solamente para ser el cantaor de su tiempo que más cantes y con mayor sabiduría realizaba. Tanto, que artistas como la Perla de Cádiz declaraban que las versiones camaroneras de sus estilos superaban la idea original.

Finales de los setenta, la evolución. Ya se había demostrado sobradamente que Camarón era el más largo, todo lo que aprendía lo mejoraba, no se podía cantar más afinado ni con más compás. Estilo propio inigualable. Llega la gran evolución, pero como siempre sucede en el flamenco, las mejores evoluciones parten desde el conocimiento. Por eso La Leyenda del Tiempo de 1979 es un disco para la historia. Aunque no fuera un superventas en su lanzamiento, Camarón trasciende más allá del flamenco, es un auténtico rock star hasta en la portada del disco. La guitarra de Tomatito, los artistas de lo que después se conocería como Alameda, el carácter venenoso de Kiko y Raimundo, las percusiones de Rubem, todos reunidos por Ricardo Pachón para un disco que marca un antes y después no solamente en Camarón sino en el flamenco, con importante influencia lorquiana en las letras. Demostrando ser un arte vivo, que cuando se evoluciona con sabiduría la novedad siempre será tan positiva como sorprendente. Así comenzó una nueva etapa, los años en los que el artista agotaba las entradas del lugar donde actuara, avalanchas literales de público. El artista al que las gitanas llevaban sus niños recién nacidos para que el mito les tocara. Los regresos junto a Paco, orquestas sinfónicas, nuevos instrumentos, investigaciones en arreglos, los conciertos con Tomatito,surgen conceptos en estudios de grabación que ahora se ven normales en los discos de flamenco. Cosas que son imposibles de resumir en un par de párrafos.

La evidencia. Desde aquel 2 de julio de 1992, ningún cantaor flamenco se ha aproximado en estas dos décadas a Camarón en el concepto de cantaor que consiga evolucionar el flamenco al mismo tiempo que arrastre hasta este arte a grandes masas de público de toda edad y condición, lo más parecido en cierto modo ha sido el maestro granadino Enrique Morente. Un artista inmortal nunca muere, hay un momento en que deja de estar presente fisicamente, pero un ser humano sigue vivo mientras exista su memoria. No es lo mismo desaparecer que morir. Por esa razón siguen vivos artistas como John Lennon, Elvis, Michael Jackson, o José Monge Cruz. Después de aquel verano del 92, el genio cañaílla ha vendido mucho más que en las décadas anteriores, su fama siempre ha sido creciente e imparable. Camarón, 20 años después de aquel 2 de julio de 1992, está más vivo que nunca. Para siempre.

Texto: Jacinto González @JaciGonzalez

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