Historia del flamenco

La Rumba Flamenca: su origen y características

Tiempo de lectura: 5 minutos
La Rumba Flamenca: su origen y características

Se encuadra dentro de los palos que conocemos como de ida y vuelta, al igual que la guajira, la milonga o la vidalita, pero la hemos visto, a diferencia de estos, por todas partes. En grabaciones de los años 20 y 30, con un Manuel Vallejo pletórico de facultades, y en el último disco de C.Tangana, ‘El Madrileño’, el proyecto musical más comentado del pasado año. Con el auge de los tablaos, mucho antes, allá por los 50, cuando El Corral de la Morería abrió sus puertas, se convirtió en un reclamo capital por parte de un público que disfrutaba de su carácter vivaracho y rítmico. 

En Andalucía cobró matices particulares con Bambino. En Madrid, la generación ‘gitanorumbera’, aquella que alzó su voz desde Caño Roto con grupos que hicieron historia, la utilizó como emblema. La rumba catalana, con Peret, El Pescailla y El Chacho como artífices, siguió su propio discurso. Lola Flores ya había popularizado un sinfín de ellas, como el Gato Pérez, que redescubrió el género tiempo después, y la descendencia de la jerezana: Rosario Flores, Lolita… 

También aquellos que, como Ketama y Ray Heredia, protagonizaron el movimiento que se llamó Nuevo Flamenco. Además, la rumba la ha empleado el poprock para aflamencar, escuchen, sino, a Los Rodríguez, con Andrés Calamaro y Ariel Rot a la cabeza. Y tan rumba es ‘Entre dos aguas’, de Paco de Lucía, como el ‘Vete’, de Los Amaya, así que, llegados a este punto, solo cabe preguntarnos qué es la rumba. 

Cuba en los orígenes

Su origen, como el de la colombiana y la habanera, radica en la otra orilla del Atlántico; o, más bien, en el contacto marítimo y, por tanto, cultural, que se establece entre ambos continentes, con Cádiz como uno de los principales emporios. De este modo, si atendemos al guaguancó propio de La Habana, Cuba, cuyo surgimiento coincide con la abolición de la esclavitud en la isla en 1886, veremos la proximidad que tiene con nuestra rumba. 

Los guitarristas, desde los años 70, han de tener una rumba que invite a degustar el resto de sus composiciones. Tras ‘Entre dos aguas’, de Paco de Lucía, ‘Caballo negro’, esta de Manolo Sanlúcar, y ‘Amuleto’, de Paco Cepero, parece un ejercicio obligado

Otros sonidos de la América latina, como la guaracha y el papalote, también se encuentran en el punto de partida de este periplo musical. La rumba, como aquellos, se arma de un carácter jocoso, bailable. Tiene compás binario y ambiente festivo. Desde el punto de vista de su cuadratura, no es más un tango flamenco con la rítmica desdoblada. Aunque posee, desde luego, carácter propio.

Hija de madre cubana, pero ya en suelo peninsular, la adoptaron artistas como Pepa de Oro, especialista en folclore argentino, La Chelito, Rosario Soler, conocida como La Patita, y otras tantas que decidieron incluirla en los espectáculos de variedades que se programaban en los cafés cantantes

En la primera mitad del siglo XX, algo antes de que diera comienzo la Ópera Flamenca y durante todo su desarrollo, escuchamos grabaciones de La Niña de los Peines (‘Los ojitos negros’), Manuel Vallejo (‘Catalina mía’, sí, la pieza que ha versionado hace un par de años Rosalía), Isabelita de Jerez (‘Catalina mía’, de nuevo) y El Cojo de Huelva (‘Palito de ron’). En la ‘Magna antología del Cante Flamenco’ de Hispavox, El Cojo Pavón y Pepe de la Matrona las interpretaron. Las de este último, ‘Rumbas de 1914’, son las que actualiza el músico de electrónica Romero Martín en su proyecto más reciente. Las idas, vueltas y venidas, queremos decir, siguen tan vivas como antaño.

¡Grandes éxitos!

Aclarados los cimientos, donde estudios como el de Faustino Núñez en el libro ‘América en el flamenco’ pueden ayudarnos a profundizar, toca mencionar su eclosión. La rumba es, de lejos, el palo que ha llegado a un mayor número de oídos, aunque ningún análisis nos arroje una cifra concreta. 

Portada disco de Bambino, otro de los grandes referentes de la rumba flamenca

Los guitarristas, desde los años 70, han de tener una que invite a degustar el resto de sus composiciones. Tras ‘Entre dos aguas’, ‘Caballo negro’, esta de Manolo Sanlúcar, y ‘Amuleto’, de Paco Cepero, parece un ejercicio obligado. 

El sonido del barrio de Caño Roto, pongamos que hablo de Los Chichos y Las Grecas, viajó por todas las carreteras de España, influyendo en composiciones concretas de Paco de Lucía y el cantaor Enrique Morente, entre otros. El álbum ‘Sacromonte’ es un ejemplo de ello. Rock, flamenco y rumba quedaron imantados para siempre. 

También en Andalucía y Cataluña, como resultado, entre otros aspectos, de la inmigración, caló tan hondo que desde hace décadas forman parte de su folclore, con continuas revisiones desde diferentes prismas y géneros. Nada tiene que ver el carácter salvaje, pausado y pasional que les imprimió Bambino, escuela que siguió María Jiménez y otros artistas más jóvenes, como Manuel Lombo, con el aire catalán, en el que la hibridación de géneros es diferente y se desarrollan otras referencias instrumentales, armónicas y melódicas, además del ventilador de la mano derecha, que así se le conoce a ese característico movimiento. Sin embargo, todo forma parte de lo mismo. 

El viaje de la rumba

La rumba, que de folclore pasó a cante y, más adelante, se hizo canción, encontrada ya con ritmos, letras, exotismos, melodías y tecnologías de aquí y de allá, alberga un patrimonio de riqueza indudable. 

Encierra estéticas tan diferentes que coexisten entre sí que van de El Luis, rumba y blues en la voz abrupta de un tipo gallego, a Lola Flores y Los Cali. Tijeritas, Los Chorbos, Juanito Villar, Chiquetete, Los del Río, que tan bien se hallaron en los tablaos de la capital antes, mucho antes, de actuar en la Super Bowl, Enrique Montoya, Pepa de Utrera, La Cañeta, Manzanita, Camarón de la Isla, quien posee, por ‘Soy gitano’, el disco más vendido de la historia del flamenco, José Mercé, Parrita, que a base de ‘Marinerito ramiré’ creó el himno de aquella ‘Gitana del Rastro de Madrid’, El Fary, Antonio Carmona, Kiko Veneno y Pata Negra conforman una cartuchera de nombres desiguales que, por una razón, están relacionados. 

Tiempo de lectura: 5 minutos

Posts relacionados

Origen del traje de flamenca
Los mejores guitarristas flamencos de Madrid
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.