Estamos ante uno de los pocos palos del flamenco de reciente creación. Es decir, su origen está en la primera mitad del siglo XX, no en el XIX, como la mayoría, y los artistas que lo han desarrollado son contemporáneos.
Pastora Pavón, conocida como La Niña de los Peines, basándose en los cánticos folclóricos de columpio, que encerraban una melodía muy característica, inventó la bambera flamenca, que parte de esa música popular andaluzs. A finales de los años 40, con Melchor de Marchena acompañándola por fandangos naturales a la guitarra, las grabó. Se convirtieron en uno de sus grandes bastiones e incorporaciones al género jondo.
Más adelante, fueron Fosforito y Paco de Lucía los que le incorporaron el compás de la soleá por bulería en la que se cuadra hoy. Camarón de la Isla, acelerando el ritmo hacia la bulería, dio con ‘La leyenda del tiempo’, una de sus disrupciones más notables.
La bambera, lejos de caer en desuso, aparece en el repertorio de un sinfín de cantaores del presente, como Jesús Méndez, El Bola, Rancapino Chico, Ezequiel Benítez, Lela Soto y Gema Caballero. Parece, por ello, que su evolución continúa casi un siglo después.