“Boreá”, en caló, significa novia. “Alboreá”, a la novia. Y de eso tratan estas coplas que los gitanos interpretan en sus bodas. Con unos característicos estribillos, a veces a coro, y una melodía que las define por encima del compás, que varía entre la soleá por bulería, la bulería y los tangos. Suele aparecer entre guitarras y palmas.
Nacieron y se desarrollaron, por tanto, en las familias andaluzas y con un tono celebrativo: “En un verde prado/tendí mi pañuelo/salieron tres rosas/como tres luceros”. La temática de sus estrofas, a menudo de versos heptasílabos, parece evidente: el casamiento, la novia, su pureza… Las parejas se entregan por vez primera y sus familiares interpretan estas alboreás para festejar la unión.
A pesar de ello, son muchos los que han adoptado la melodía de este palo a la hora de cantar por bulerías o jaleos, también los que directamente cantan al completo la alborea en escenarios, fiestas y estudios de grabación. Tal es el caso de Rafael Romero El Gallina, Curro Fernández, El Lebrijano, José Menese e incluso la cantante India Martínez, que publicó sus primeros discos de flamenco más vinculado a la raíz.