Álora, Motril, Puente Genil… el zángano es un estilo de fandango folclórico que se produce en diferentes pueblos de Andalucía. En concreto, en las provincias de Córdoba, Málaga y Granada. Tiene esta danza, por supuesto, un carácter austero y primitivo: son los paisanos quienes la cantan. Y sus letras aluden por este motivo a referencias locales.
Los Coros y Danzas de la Sección Femenina pontana versionaron, recrearon y popularizaron estas músicas tradicionales con artistas amateurs y también profesionales en los años 40. Fosforito, en los 50, encontró los aires del zángano de su tierra, Puente Genil, con otros estilos de cantes abandolaos para otorgarle su carácter flamenco definitivo. Después, en los 60 lo grabó otro local con una versión más similar a la rondeña: Pedro Lavado. A Fosforito se le considera autor de la recuperación e incorporación del zángano de Puente Genil al repertorio jondo.
El zángano flamenco, sin embargo, no ha arraigado en exceso, por lo que podríamos considerarlo un cante en desuso que rara vez aparece en el repertorio de los cantaores de fuera de estas fronteras. Los de dentro, como Julián Estrada, sí lo siguen llevando a gala.